jueves, 27 de agosto de 2009

CRÓNICA DE UN VERANO INTENSO II. EL CAMINO DE SANTIAGO

Como bien sabéis Ágape posee un albergue para peregrinos en el Camino de Santiago. Cada año, AGAPE EUROPE desarrolla allí la capacitación para nuevos coordinadores, internos y estudiantes comprometidos con el trabajo en las universidades.

Durante casi tres semanas hemos estado trabajando allí en la capacitación y formación de este grupo de personas provinientes de Letonia, Estonia, Alemania, Holanda, Francia, España y Estados Unidos.

La capacitación que allí llevamos a cabo es singular porque es integral. No únicamente se trata de alcanzar sus mentes con nuevos conceptos y contenidos bíblicos. También trabajamos las emociones, el trabajo físico, las actitudes, las motivaciones... en fin, la persona en su totalidad e integridad.

Todo esto es hecho en el contexto del Camino de Santiago y de mantener en funcionamiento el albergue para los peregrinos. Los participantes en nuestro proceso de formación tienen la oportunidad de compartir su fe con los abundantes peregrinos que pasan por allí, pero también los sirven, atienden y ayudan en su peregrinaje.

Para nosotros esta capacitación es una de las experiencias que esperamos a lo largo de todo el año por la increíble oportunidad que significa para impactar la vida de la nueva generación de líderes.

Las fotos que veréis a continuación muestran el desarrollo de un día en la vida de la capacitación.


EL GRUPO DE PARTICIPANTES EN LA CAPACITACIÓN


EL CAMPAMENTO


COMPAÑEROS DE ORACIÓN
el día comenzaba, muy temprano orando




EL ADIESTRAMIENTO TEÓRICO
cada día trabajando conceptos claves






SERVICIO
el adiestramiento práctico





COMIDA



TIEMPO DE MENTORADO

ayudando a procesar lo que Dios hace en las vidas




ORACIÓN DE LA TARDE
un tiempo para orar con y por los peregrinos



COMPARTIR CON LOS PEREGRINOS







CENA CON LOS PEREGRINOS
el tiempo perfecto para compartir tu fe



STORY TELLING
explicando historias del camino y de la vida






Las fotos que veréis a continuación corresponden a la experiencia del desierto. Durante tres días, a la aventura, caminamos como peregrinos y nos encontramos con Dios en la soledad del camino y en la reflexión del peregrinaje como analogía de la vida cristiana.